Fuente: El Norte.

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Andrés Clariond Rangel

Si México fuera una escuela y los políticos sus alumnos, si los ciudadanos fuéramos sus profesores, ¿qué tipo de reporte mandaríamos a sus casas esta Navidad? “Su hijo está teniendo serios conflictos con la crítica y la evaluación”.

Los servidores públicos exigen puro 10 en sus calificaciones. De no complacerlos, sus maestros se meterán en graves problemas. Ahí está el joven Enrique Peña Nieto, quien se asegura buenos grados poniendo a sus profesores. Primero nombró a su compadre Virgilio Andrade como encargado de perseguir la corrupción en su Gobierno. Al ver los beneficios de invitar a un amigo de exoneración espontánea al Gabinete, replicó la estrategia en la Suprema Corte, convirtiéndola en un club de cercanos que amarán al copete por sobre todas las cosas.

Por no entender que quien llega a posiciones encargadas de regular a los políticos en realidad debe protegerlos, el titular de la Fepade, Santiago Nieto, corre el riesgo de ser despedido de ese organismo que persigue delitos electorales. Todo porque buscó enjuiciar al ex vocero del Partido Verde venido a Subsecretario de Gobernación, Arturo Escobar.

Se comenzaba a preocupar Escobar cuando descubrió que Santiago Nieto fue asesor del PRD antes de su puesto actual, argumento perfecto para pasar de culpable a víctima y asumir un protagonismo gandhiano: “Se está afectando mi honra y mi decoro”, “Soy un perseguido político”, “Recurriré a la CNDH”.

¡Vámonos! Bienvenida santidad, adiós maletín con un millón de cuestionados pesos en efectivo, publicidad electoral ilegal e inversiones inmobiliarias dudosas.

Aunque sea tierra de independientes, Nuevo León no se escapa de burócratas alérgicos a la evaluación. El Gobernador Jaime Rodríguez, en lugar de dotar a su “fiscal anticorrupción” de autonomía, lo subordinó al Procurador. Por su parte, el Congreso local tardó 20 meses en elegir a un Auditor.

Pero el caso reciente más emblemático de este comportamiento es el desprecio de los Alcaldes del Estado por la plataforma “Alcalde, ¿Cómo Vamos?”. Una iniciativa que tiene el objetivo de promover la rendición de cuentas y la participación ciudadana. La conforman más de 40 organizaciones, como la Coparmex, Familia Digna, A.C., Renace, la UDEM y Reforestación Extrema, entre muchas otras.

Los munícipes anteriores participaban activamente en ella, mas los recién electos no sólo dejaron de asistir, sino que se unieron en una contrapropuesta de autoevaluación titulada “Así vamos”.

Irónico que su contestación a un programa que lleva por nombre una pregunta sea una afirmación. Parecieran estar diciendo: ni me preguntes, yo te voy a decir cómo voy.

Las razones que los Presidentes Municipales han esgrimido en contra de “Alcalde, ¿Cómo Vamos?” son muy simpáticas.

El Alcalde de Guadalupe y menonita wannabe, Paco Cienfuegos, pidió objetivos más reales, bonito eufemismo para no decir metas más sencillas. El de San Nicolás, Víctor Fuentes, declaró que aunque entiende la importancia de la plataforma, cada quien tiene sus propias agendas. O sea, las prioridades ciudadanas en nada tienen que ver con las grillas de los políticos.

César Valdés, Alcalde de García, se fue al extremo de querer convertir a “Alcalde, ¿Cómo Vamos?” en una agencia de cobranza: “Que nos ayudaran con conocidos que tengan en alguna empresa para que nos paguen los prediales”.

La nota mayor la dio el líder de la palomilla rebelde, Mauricio Fernández, monarca de San Pedro. Muy molesto y acostumbrado a que nadie le diga qué hacer, Mauricio le recriminó a las organizaciones creerse sus jefes. Tan digno el mandamás de los sampetrinos. No se acuerda que en la pasada elección operó a petición de importantes empresarios para que el candidato a la Gubernatura del PAN fuera Felipe Cantú y no Margarita Arellanes.

¿Por qué en ese caso sí fungió como empleado de los empresarios y ahora no de un grupo plural de organizaciones? ¿Acaso escoge a sus jefes por lo abultado de sus carteras?

Los legisladores locales no se quisieron quedar atrás en el concurso por la declaración más chusca sobre este tema. Sir Marco González, líder de la bancada del PRI, dijo que los servidores públicos son elegidos por la ciudadanía, no por organismos.

Si 40 organizaciones no son representativas de los ciudadanos, mucho menos 42 Diputados. Siguiendo la lógica de Sir Marco, él y sus colegas ya deberían preparar maletas.

El presidente del Congreso, el panista Daniel Carrillo, nos tranquilizó al recordarnos que aún no hemos sido invadidos por extraterrestres o reinados por animales: “Las organizaciones están hechas de personas”, concluyó después de un sesudo análisis.

No olviden, señores políticos, recoger el itinerario de las próximas marchas de la CNTE. Su causa es la misma que la de los profesores inconformes: odio a ser evaluados.

anclaran@hotmail.com